Un Nuevo Marco Regulatorio para el Juego en República Dominicana
La promulgación de la Ley 86-26 en República Dominicana marca un hito en la regulación de los juegos de azar en el país. Esta nueva normativa establece la Dirección General de Juegos de Azar (DGJA), con Teófilo “Quico” Tabar Manzur designado como director general transitorio. Esta dirección se encargará de supervisar, regular y fiscalizar diversas actividades de juego, buscando fomentar la transparencia y la responsabilidad en el sector. La ley introduce cambios importantes en el régimen de licencias, estableciendo plazos más largos para las bancas de loterías y requisitos específicos para las máquinas tragamonedas.
Con esta ley, las licencias para las bancas de lotería se extienden de dos a cinco años, mientras que las licencias para los casinos se mantienen en un plazo de diez años. Este movimiento está diseñado para proporcionar estabilidad y fomentar el crecimiento sostenible dentro del sector. La normativa también exige que los casinos operen en hoteles de cuatro estrellas o más, elevando el estándar de las licencias existentes y garantizando que las operaciones se desarrollen en entornos adecuados y controlados.
Cambios en el Manejo de Tragamonedas
Un elemento clave en la nueva Ley 86-26 es la regulación de las máquinas tragamonedas, uno de los segmentos más lucrativos del sector de juegos de azar. La normativa ahora requiere que estas máquinas tengan una licencia única de diez años. Adicionalmente, las ubicaciones de estas máquinas están restringidas a casinos, hoteles con entre una a tres estrellas, y puntos específicos de bancas de apuestas deportivas. Se limita a 15 el número de unidades por banca, lo que busca controlar la proliferación desmedida de estos dispositivos.
La ley establece que todas las máquinas tragamonedas deben garantizar un retorno mínimo al público del 85%, asegurando así un grado de justicia para los jugadores y manteniendo la competitividad en el mercado. Además, las nuevas restricciones de ubicación prohíben las tragamonedas en establecimientos accesibles a menores, como locales destinados al consumo masivo. De este modo, se protege a las poblaciones vulnerables y se promueve un entorno de juego más seguro y responsable.
Reforzando el Juego Responsable y la transparencia
En un esfuerzo por fomentar el juego responsable, la Ley 86-26 introduce el Registro Nacional de Autoexclusión. Este sistema permite que los jugadores se autoexcluyan voluntariamente de participar en actividades de juego, proporcionando una herramienta eficaz para aquellos que buscan controlar su participación en el juego. Este registro es un paso crucial hacia la minimización de los problemas asociados al juego, como las adicciones.
La ley también instaura un congelamiento de diez años para la emisión de nuevas licencias, lo que implica un control más riguroso sobre la expansión del mercado. No obstante, se reservan excepciones para casinos situados en desarrollos turísticos. Esta medida busca consolidar un mercado más sólido y controlado, además de evitar la saturación que podría socavar la calidad y la integridad de las operaciones existentes.
Reacciones del Sector y Proyecciones Futuras
El sector privado ha acogido la nueva normativa con optimismo. La Asociación Dominicana de Casinos de Juegos (ADCJ) expresó su aprobación a la designación de Quico Tabar y valoró positivamente los cambios introducidos. La regulación es vista como un paso significativo hacia una industria más organizada y transparente.
En conclusión, la promulgación de la Ley 86-26 en República Dominicana no solo redefine el marco regulatorio del juego, sino que establece estándares más altos de operación y protección al consumidor. A medida que la DGJA comienza sus operaciones bajo la dirección de Tabar, se espera que el mercado experimente un período de estabilidad y crecimiento controlado. Las empresas del sector deberán adaptar sus estrategias para cumplir con los nuevos requisitos y aprovechar las oportunidades emergentes en este nuevo entorno regulatorio.

