Asonabade cuestiona la nueva Ley de Juego
La Asociación Nacional de Bancas Deportivas (Asonabade), presidida por Ricardo Nadal, expresó su preocupación sobre la Ley General de Juegos de Azar actualmente en discusión en la República Dominicana. En una comunicación dirigida al Poder Ejecutivo, Asonabade solicitó revisar artículos específicos de la ley, argumentando que estos podrían favorecer la creación de monopolios en el sector. La Asociación resaltó que las modificaciones introducidas al proyecto original benefician principalmente a ciertos concesionarios, creando preocupaciones sobre la concentración de poder en unas pocas manos y perjudicando el entorno competitivo.
Asonabade ha hecho hincapié en que el proyecto se desvió de su propuesta inicial, lo que podría afectar negativamente la diversidad del mercado de juegos de azar. Entre las críticas, destacan los artículos relacionados con las bancas hípicas, la ludopatía, y la proliferación descontrolada de puntos de juego, que ascienden a aproximadamente 120 mil bancas de lotería según sus estimaciones. Estas cuestiones presentan no solo un desafío regulatorio sino también de ejecución y supervisión efectiva.
Creación de la Dirección General de Juegos de Azar
La ley propondrá la creación de la Dirección General de Juegos de Azar (DGJA), un organismo destinado a supervisar todas las operaciones de apuestas presenciales y en línea en el país. Este ente pretende establecer un marco integral que regule cada aspecto del sector, desde la protección de menores hasta la promoción del juego responsable y el establecimiento de distancias mínimas entre puntos de juego.
Sin embargo, Asonabade ha manifestado que la creación de agencias hípicas operando como casinos informales complica la regulación. En esta dinámica, la DGJA tendrá que enfrentar el reto de fiscalizar de manera eficiente estos espacios, evitando su transformación en centros de juegos no registrados, lo cual podría ser un obstáculo significativo para la implementación de cualquier normativa efectiva.
Apoyo de Fenabanca y divisiones en el sector
Contrariamente a Asonabade, la Federación Nacional de Bancas de Lotería (Fenabanca) respaldó la ley aprobada por el Senado. Cristian Guzmán, secretario general de Fenabanca, destacó que esta nueva legislación ayudará a corregir las incoherencias del marco regulador actual, proporcionando reglas claras que podrían estabilizar el mercado.
La posición de Fenabanca resalta una polarización dentro del mismo sector, donde unas entidades ven oportunidad de consolidación y ajuste normativo, mientras otras como Asonabade temen la concentración del mercado en manos de grupos dominantes. Este descontento pone de relieve las tensiones inherentes en un sector en transformación y las bajas expectativas de acuerdo sin una reforma consensuada y equilibrada.
Retos de implementación y el camino a seguir
El desafío futuro radica en la capacidad del gobierno de orquestar una normativa que equilibre los intereses de todos los involucrados en el sector. La urgencia expresada en la misiva de Asonabade sugiere que el Ejecutivo deberá abordar cuestiones como esta para evitar potenciales discrepancias que puedan llevar a litigios prolongados y a un mercado menos competitivo.
Además, la implementación fiel de políticas de juego responsable a nivel regulador y de cumplimiento requerirá iniciativa conjunta entre las autoridades y todos los actores del mercado. El éxito de la ley dependerá de su capacidad para integrar las críticas constructivas, como las presentadas por Asonabade, y de crear un régimen que no solo sea estricto, sino también justo y efectivamente aplicable.
Conclusión: Implicaciones para el mercado
El futuro del mercado de juegos de azar en la República Dominicana podría depender en gran medida de cómo se gestionen las preocupaciones actuales planteadas por diversas partes interesadas. El veto o la revisión de artículos específicos de la ley podría decidir si se fomenta una estructura de mercado realmente competitiva o si se sumen bajo estructuras monopolísticas. La comunicación y cooperación efectiva entre las entidades regulatorias y las partes interesadas será crucial para un desenlace positivo.

